PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE MEDICAMENTOS QUE SE TOMAN VIA ORAL (POR BOCA)

Las vías de administración de un fármaco son los distintos caminos que se utilizan para que un medicamento llegue a su lugar de acción

La vía oral suele ser la forma más habitual de administración de los medicamentos dispensados en las oficinas de Farmacia. Comprimidos, cápsu
las, sobres, jarabes…  son medicamentos que tenemos que tomar por la boca y sobre los que nos pueden surgir dudas:

  • “¿Cómo tengo que tomarme esta pastilla? ¿Tragada?, ¿Masticada? ¿Disuelta?

Depende de la pastilla en cuestión. La mayoría deben tragarse con un vaso de agua. Pero también las hay, cada vez más, bucodispersables que se deben dejar deshacer en la boca. Si tienes dudas de cómo es tu pastilla, consulta a tu farmacéutico.

  • “¿Puedo partir este comprimido?”

Lo más recomendable es NO partirlos. Si tienen recubrimientos entéricos o de liberación retardada (formas retard) no
debemos partir los en ningún caso ya que el principio activo se liberaría de forma inadecuada o incluso podría alterarse. En el resto de casos, podrían partirse, pero sólo cuando fuese estrictamente necesario. Si no sabes exactamente cómo es el medicamento que quieres partir: no lo dudes, consulta a tu farmacéutico.

  • “¿Cómo se prepara una “suspensión extemporánea?”

Algunos fármacos, sobre todo antibióticos para niños, deben prepararse en el momento en que se van a utilizar. Nos encontramos con un frasco con polvo en su interior y tenemos que añadir agua hasta la señal (raya) que nos indique el envase. Pero ¡cuidado! NO debemos añadir el agua de una sola vez, si no en varias veces. Tenemos que agitar el frasco para que el polvo esté perfectamente despegado y suelto, añadir un poco de agua y agitar; e ir añadiendo agua hasta la señal del envase en varias veces.

  • “¿Cuándo es mejor tomarme la medicación, con las comidas?”

Depende de cada medicamento. Hay fármacos para los que da igual tomarlos con las comidas o fuera de ellas; pero también los hay para los que sí es importante el momento de tomarlos. Ante cualquier duda, consulta con tu farmacéutico. Debes tener en cuenta que si se debe tomar “con el estómago vacío” o “fuera de las comidas”, debes tomarlo de media a una hora antes de comer o a partir de 2 horas tras haber acabado la comida, y con un vaso de agua (no zumos ni leche). Si se debe tomar “con las comidas” hay que hacerlo durante o inmediatamente después de ellas; o con algún alimento en el caso de que no coincidiese la hora de tomar el medicamento con las comidas.

También pueden surgir dudas sobre si se pueden tomar a la vez varios medicamentos o si debemos separarlos, qué hacer si se nos olvida una dosis, qué hacer si hemos vomitado tras tomarnos la medicación, y un largo etc.

Ante estas situaciones, lo más recomendable es pedir consejo al farmacéutico ya que la respuesta dependerá de cada caso en concreto y los fármacos afectados.

 

Mª Luz Villalón Casero

Farmacéutica. Daimiel

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Alergias a medicamentos

Muchas veces no somos conscientes de la importancia que tiene hacer un uso racional del medicamento, evitando en todo momento la automedicación, como muy bien se informa siempre desde las oficinas de farmacia.

Igualmente escuchamos en nuestro entorno, manifestaciones adversas e incluso reacciones más graves, tras la toma de algunos medicamentos.

Precisamente por el interés que despierta este tema, vamos a intentar explicar aquellos datos más interesantes al respecto, con el fin de valorar esas posibles reacciones ocasionadas por algunos medicamentos.

Los medicamentos tienen como función curar enfermedades, pero sin embargo en ocasiones pueden causar problemas. Dentro de las reacciones adversas a fármacos se encuentra cualquier efecto perjudicial o no deseado que ocurre tras la administración de un medicamento, son dos tipos fundamentalmente:

  • Las más comunes son las debidas a problemas causados porque el medicamento resulta irritante para el aparato digestivo con dolor abdominal o vómitos o porque causa una alteración de la flora intestinal y causa diarrea. Estos trastornos se acentúan por sobredosificación o en tratamientos prolongados y son fácilmente predecibles y controlables. Ocurren con frecuencia con los antibióticos y los antiinflamatorios.
  • Otras reacciones se deben a una respuesta del organismo no predecible y por tanto difícil de evitar. Dentro de estas últimas están las reacciones alérgicas, que son producidas por un mecanismo inmunológico.

Llegado este momento, se puede decir que una reacción alérgica a un medicamento se produce cuando el sistema inmunológico de una persona reconoce a un determinado medicamento como alérgeno y produce una reacción específica contra esta sustancia. En la mayoría de los casos se trata de una reacción semejante a la que se produce contra el polen, ácaros del polvo, hongos, epitelios de animales o los alimentos, es decir, el organismo fabrica una sustancia, la Inmunoglobulina E, que se une al medicamento y a través de una respuesta inmunológica provoca la suelta de una cascada de mediadores que provocan los síntomas.

La verdadera alergia es poco frecuente en niños. La mayoría de los niños en quienes se sospecha, cuando se estudia se ve que no tienen una verdadera alergia. Es más frecuente en adultos. Por otro lado, la alergia a medicamentos no se hereda, se puede heredar una cierta predisposición, una facilidad general para hacerse alérgico, pero no en concreto a los medicamentos sino a cualquier cosa, sobre todo a las sustancias ambientales que se respiran. Por esto, aunque un familiar tenga alergia a un medicamento como penicilina u otros, no es necesario estudiar a ver si el niño tiene alergia.

En general, para que se dé una reacción inmunológica tiene que haber más de un contacto. En la primera ocasión en que se toma un medicamento no se suele tener alergia, a partir de la segunda, la tercera o tras muchas ocasiones, puede llegar a aparecer una reacción alérgica.

Cada familia de medicamentos suele tener varios medicamentos diferentes pero con mucho parecido entre sí, de esta manera, se puede reaccionar a un medicamento de esa familia la primera vez que se toma, si previamente se ha tenido reacción con otro similar. En algunos casos de reacciones de hipersensibilidad, podemos ver reacciones en la primera ocasión en que se toma el medicamento, pero estas reacciones aparecen tras muchos días de tomarlos y son poco frecuentes.

Algunos medicamentos se toman puros, pero otros vienen preparados con una serie de aditivos, conservantes o colorantes que también pueden causar reacciones.

Respecto a los síntomas que provoca, pueden ser variados. Los más conocidos aparecen de forma inmediata y pueden ser los que ocurren en la piel (cutáneos), generalmente erupciones, exantemas (enrojecimiento), urticaria con habones, angioedema (inflamación), pero también pueden producirse síntomas respiratorios, digestivos o de otro tipo.

El cuadro más grave es la ANAFILAXIA, suele comenzar antes de los 30 minutos de la toma del medicamento con síntomas progresivamente graves desde picor, urticaria, angioedema, dificultad respiratoria, asma grave, hipotensión y finalmente mareo y pérdida de conciencia (shock). Este cuadro necesita tratamiento urgente e inmediato ya que puede poner en peligro la vida del paciente.

Cualquier medicamento puede producir una reacción alérgica, pero los medicamentos que causan más alergia en niños son lógicamente los que son usados con más frecuencia porque el uso facilita la sensibilización. En estos últimos años la mayoría de las consultas son por reacciones con las penicilinas y derivado entre los antibióticos (antibióticos betalactámicos) y con el ibuprofeno entre los antiinflamatorios y antitérmicos (AINES o antiinflamatorios no esteroideos).

En otras épocas en que se utilizaban mucho las sulfamidas o anteriormente con antibióticos inyectables como la estreptomicina la mayor parte de reacciones se producía con estos medicamentos. También se suele sospechar de anestésicos, tanto generales como anestésicos locales. Se debe investigar también siempre si la reacción se debe al látex de los guantes que usan enfermeras, médicos y dentistas.

Por último, ante una reacción adversa del tipo que sea, suspenda el medicamento y consulte a su médico, él le aconsejará qué debe hacer y valorará el estudio de la Historia Clínica completa, realizando las pruebas necesarias para llegar al diagnóstico determinante de alergia o no  a un medicamento.

Si la reacción es grave, con afectación del estado general, acuda de inmediato a un servicio de Urgencias.

Anastasio Delgado Casas

Farmacéutico

Torre de Juan Abad

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Las altas temperaturas y el buen uso de los medicamentos

Las temperaturas elevadas del verano pueden influir en los tratamientos farmacológicos, particularmente en los de pacientes crónicos y ancianos, la mayoría de ellos polimedicados.

Grupos de riesgo

Personas de edad avanzada, lactantes, niños, dependientes, crónicos y polimedicados son los grupos de pacientes más susceptibles de padecer problemas relacionados con el calor. Pero también deberán extremar las precauciones los pacientes tratados con determinados medicamentos como es el caso de los diuréticos, que pueden facilitar la pérdida de líquidos, y de los antidepresivos y tranquilizantes, que impiden que el organismo pierda calor.

También hay medicamentos que aumentan los efectos del calor, como por ejemplo los antihipertensivos, que disminuyen la presión arterial. Asimismo, la deshidratación puede aumentar el efecto del medicamento, reduciendo la eliminación del fármaco.

Recomendaciones sobre el buen uso de los medicamentos en caso de ola de calor

  • Controlar regularmente junto al médico el estado de hidratación.
  • Revisar con el médico los fármacos que está tomando, identificando aquellos que pueden alterar la adaptación del organismo al calor y suprimir los inadecuados o que no sean indispensables.
  • Evitar la toma de antinflamatorios no esteroideos (AINE) cuando haya riesgo de deshidratación.
  • No tomar paracetamol en caso de insolación, ya que no es eficaz.
  • Tener precaución con los diuréticos, ya que se debe compensar la ingesta de líquidos y de sodio.
  • No tomar ningún medicamento sin consejo médico, incluidos los fármacos sin receta.
  • No reducir ni interrumpir los tratamientos sin consultar al médico.

Conservación de los medicamentos

En caso de ola de calor hay que extremar los cuidados con el fin de evitar que el medicamento se vea afectado y se ponga en riesgo su eficacia o su seguridad. Se deben observar las condiciones especiales de conservación que figuran en el envase de cada medicamento, ya que existen medicamentos que deben conservarse entre 2 y 8°C o a una temperatura inferior a 25 ó 30°C y otros medicamentos que  no tienen menciones específicas de conservación.

En caso de temperaturas elevadas los medicamentos que se conservan entre 2 y 8°C deben utilizarse tan pronto como se hayan sacado del frigorífico. A la hora de transportarlos se puede utilizar un embalaje isotérmico refrigerado pero sin congelar el producto.

En cuanto a los medicamentos conservados a una temperatura inferior a 25 ó 30°C, no tiene consecuencias negativas el rebasar puntualmente (algunos días o algunas semanas) dichas temperaturas aunque se debe evitar la exposición prolongada. En caso de transporte se aconseja utilizar embalaje isotérmico no refrigerado.

En aquellos medicamentos conservados a temperatura ambiente, no debe preocupar la exposición de estos medicamentos a altas temperaturas, como las observadas durante los períodos de ola de calor.

Formas farmacéuticas como supositorios, óvulos y cremas, son bastante sensibles a temperaturas elevadas. Normalmente, estos productos suelen tener un aspecto diferente del habitual tras una exposición a altas temperaturas, por lo que resulta fácil pensar que no se encuentran en buen estado y no deben ser consumidos.

En definitiva, una mala conservación de los medicamentos puede provocar problemas de salud, que podrían evitarse si los medicamentos se conservan en lugares secos, frescos y no expuestos directamente a la luz del sol, ni a temperaturas elevadas.

Para obtener más información se recomienda consultar la página de Internet del Ministerio donde se describe el Plan de Prevención de Efectos de Altas Temperaturas.

Foto Eduardo QuintanaEduardo Quintana Tirado.

Farmacéutico Comunitario de Terrinches.

Vocal de Farmacia Rural del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real.

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Antibióticos siempre con receta

Un uso responsable de los antibióticos permite beneficiarse individual y colectivamente

El descubrimiento de la Penicilina en el año 1929 por Fleming, supuso un antes y un después para la humanidad dando comienzo la era de los antibióticos.

En la era pre-antibiótica una de las causas habituales de muerte para los individuos eran las infecciones comunes como la tuberculosis, la neumonía, las producidas por heridas… especialmente en la infancia.

Si con el descubrimiento de los antibióticos, ya parecía que estaban superadas estas infecciones, ¿qué está pasando que hay que utilizar más cantidad (dosis), o cambiar de un antibiótico a otro para controlar las mismas infecciones que antes?, la respuesta está en las propias bacterias. Las bacterias de forma natural generan un proceso por el que se hacen resistentes, es decir, desarrollan “armas” (cambios en su ADN) que les permiten sobrevivir a ambientes adversos para ellas.

La resistencia a los antibióticos amenaza la medicina moderna tal como la conocemos: Profilaxis en las operaciones (antibióticos administrados al inicio de la intervención quirúrgica), en los partos, a los niños prematuros, en aquellas enfermedades que bajan las defensas (inmunodepresión) como los trasplantes, los tratamientos del cáncer y tantas otras.

El desarrollo de resistencia a los antibióticos está considerado como uno de los mayores problemas de salud pública que tenemos que afrontar. Y es que a día de hoy en Europa fallecen 25.000 personas al año por complicaciones relacionadas con esta causa, que se estima que para el año 2050 asciendan a 390.000.

Todas las organizaciones internacionales dedicadas a proteger la salud de la población, reconocen la importancia de promover medidas para preservar la eficacia de los antibióticos, frente al desarrollo constante de las resistencias bacterianas.

Es una responsabilidad compartida entre las administraciones públicas, los profesionales sanitarios y, todos como ciudadanos para que juntos formemos parte de la solución. Un uso adecuado de los antibióticos es la mejor herramienta para evitar las infecciones resistentes.

La pregunta que tenemos es: ¿Cómo podemos hacer un uso responsable de los antibióticos y, así seguir combatiendo las infecciones?

La respuesta es que siempre el tratamiento con antibióticos debe ser con receta (prescripción médica).

El médico es el profesional sanitario que diagnostica si hay o no una infección, conoce si la infección es por bacterias y los antibióticos son necesarios o si la infección es por un virus como en la gripe y los antibióticos no ayudarán a mejorar.

A menudo, tenemos en el botiquín envases con restos de tratamientos anteriores y empezamos a tomarlos porque “si es lo que me mandó tomar el médico la otra vez ”. Y no nos damos cuenta, que el médico cuando receta un antibiótico valora el beneficio de controlar la infección y, de que mejoremos, frente a los efectos negativos. Los antibióticos pueden ocasionar alergias bien la primera vez que se toman o en veces posteriores, pueden producir diarreas y destruir la flora bacteriana beneficiosa propia que nos protege de la colonización de bacterias patógenas (las bacterias dañinas ocupan el lugar) y si esto ocurre se tendrán más infecciones.

En las infecciones de piel no siempre es necesario un antibiótico por vía oral y, es suficiente con un tratamiento tópico (cremas).

En las infecciones de orina el médico valorará la frecuencia (cuántas veces) y si hay que hacer cultivo microbiológico (determinar qué bacteria) previo a tomar antibióticos.

Los antibióticos pueden presentar interacciones con otros medicamentos, al ingerir un mismo paciente varios medicamentos puede que haya que aumentar o disminuir la dosis (cantidad) de alguno de ellos, ingerir un protector adicional para evitar daño en el hígado, los riñones, la mucosa gástrica (evitar úlceras).

En definitiva, un uso responsable de los antibióticos nos permitirá beneficiarnos de manera individual y colectiva.

Para más información:

http://www.aemps.gob.es/laAEMPS/eventos/AEMPS/2015/J-dia-europeo-uso-prudente-antibioticos-2015.htm

Marta Arteta JimMarta Arteta 2énez

Facultativo Especialista Farmacia Hospitalaria .Hospital Santa Bárbara. Gerencia Atención Integrada Puertollano

Vocal Farmacia Hospitalaria Colegio Oficial Farmacéuticos Ciudad Rea

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