Alergia Primaveral

La alergia es una reacción anormal y exagerada de nuestro organismo ante sustancias que provienen del exterior y que en la mayoría de las personas resultan inofensivas, pero que en personas alérgicas desencadenan síntomas. Estas sustancias se denominan alérgenos.

La repetida exposición al mismo alérgeno producirá los síntomas típicos de la reacción alérgica. Una de las manifestaciones alérgicas más frecuentes es la rinitis alérgica.

Los alérgenos más comunes implicados en la alergia respiratoria son los pólenes, ácaros del polvo, epitelios de animales y hongos. Pero también existe alergia a los alimentos, a medicamentos, al veneno de abejas y avispas e incluso alergia por contacto con ciertas sustancias (por ej, eczema de contacto por alergia al níquel de los pendientes o de las correas metálicas de los relojes). En la alergia primaveral es el polen el principal causante de esta hipersensibilidad.

Durante los meses de abril y mayo se incrementan los síntomas de los pacientes alérgicos al polen. Estornudos, picor en los ojos y cansancio, son algunos de los síntomas que muchas personas comienzan a notar con la llegada de la primavera. Se trata de los síntomas de la conocida como alergia primaveral que afecta aproximadamente al 10-15% de la población. La causa es la polinización, es decir, la concentración de polen que se produce en el aire como consecuencia del ciclo reproductor de determinadas plantas. Además, cuanto más intensas hayan sido las lluvias al final del otoño y si las temperaturas han sido más elevadas de lo habitual, mayor será la polinosis y más intensos los síntomas que sufrirán las personas alérgicas.

Pero el descenso de la humedad ambiental y el aumento de la temperatura también propician el incremento de la alergia al polvo doméstico, es decir, a los ácaros. Por este motivo, las medidas preventivas se dirigen a evitar el contacto con estas sustancias.

En esta época del año las personas alérgicas deben tomar precauciones.

Por un lado, serán necesarias medidas preventivas. En el caso de la alergia primaveral tenemos que evitar el contacto con el polen, para ello debemos mantener las ventanas de la casa cerradas, especialmente durante las horas de sol, evitar los parques y jardines, utilizar gafas de sol al salir a la calle, reducir las actividades al aire libre, tender la ropa en el interior de las casas ya que se pega a las prendas.

Por otro, actuar con previsión, al margen de las medidas  preventivas existen dos opciones terapéuticas básicas: el tratamiento farmacológico, considerado como tratamiento de primera línea, que está dirigido principalmente a neutralizar o amortiguar los síntomas más característicos de los cuadros leves o moderados de alergia. Cuando no puede evitarse un alérgeno y el tratamiento farmacológico es insuficiente para aliviar los síntomas de la enfermedad, puede intentarse la hiposensibilización o desensibilización con el propio alérgeno, o inyectándolo en forma de extracto en dosis crecientes por vía subcutánea. En esto consiste el tratamiento inmunológico o inmunoterapia.

Si a pesar de todo se producen reacciones alérgicas habrá que utilizar una medicación específica para paliar la sintomatología: colirios para la conjuntivitis, broncodilatadores para el asma, descongestivos nasales para la rinitis, etc.

En relación a los ácaros, la limpieza y mantener la humedad ambiental por debajo del 60% y una temperatura interior de menos de 24º.

¿Y si fuera algo más que un simple estornudo? La alergia muchas veces se confunde con un resfriado debido a que los síntomas son muy parecidos. En ambos casos puede aparecer dolor de cabeza, estornudos, obstrucción nasal y lagrimeo de ojos entre otros síntomas.\r\n\r\nPara ayudar a diferenciarlos, tenemos el siguiente cuadro:

 

ALERGIA RESFRIADO COMÚN
Los síntomas aparecen De repente ante la exposición al alérgeno De forma progresiva
La duración de los episodios es Corta pero periódica, a veces unas horas Generalmente de 7 a 10 días
Se presenta en una época del año Frecuentemente Raramente
Fiebre No, nunca Sí, a veces
Mucosidad Acuoso y transparente Espesa y amarilla
Picor o prurito Picor nasal y/u ocular Raramente
En los ojos Lagrimeo Congestión
Estornudos Sí, frecuentemente y más de 5 seguidos Sí, a veces y menos de 5 seguidos
Nariz taponada Sí, alternando los dos lados Sí, taponada en un lado
Tos A veces Frecuentemente
Ronquera A veces Frecuentemente
Malestar general No Sí, pero leve

Desde la oficina de farmacia se realiza una labor preventiva, enmarcada en dos líneas de actuación fundamentales. Por un lado se detecta pacientes alérgicos no diagnosticados, derivándolos hacia el médico; y por otra parte se divulgan las medidas de tipo higiénico-sanitario destinadas a amortiguar el impacto de los alérgenos sobre los pacientes.

La detención de pacientes alérgicos puede realizarse tanto a través de los síntomas, como por la utilización reiterada de los medicamentos antes mencionados, en especial los medicamentos que no precisan prescripción facultativa. También es importante que aquellas personas que sufren por primera vez la sintomatología característica de la alergia primaveral acudan al alergólogo para someterse a un estudio que determine el tipo de alérgenos a los que se ha sensibilizado.

No lo olvide, pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento

Anastasio DelFoto Anastasio bloggado Casas

Farmacéutico adjunto

Colegiado 833. COF Ciudad Real

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